domingo, 12 de septiembre de 2010

Carta CEN-CVX Chile

Concepción, 12 de septiembre de 2010.


Queridos amigos y amigas en el Señor:


Nuestros pastores una vez más han hablado enérgicamente acerca de la gravísima situación de injusticia que afecta al pueblo mapuche. Lamentablemente esta realidad se nos ha hecho visible no por la razón, sino que por la medida extrema para llamar la atención y crear conciencia a la que se han visto obligados los 32 hermanos mapuche en huelga de hambre. Este ha sido -hasta ahora- el único modo que ellos han tenido para sensibilizarnos, generar opinión pública y movilizar al país en relación con su causa.


Como cevequianos estamos llamados a “trabajar en unión con todo el Pueblo de Dios y con los hombres de buena voluntad por el progreso y la paz, la justicia y la caridad, la libertad y la dignidad de todos”(PP.GG 2), cuanto más si la orientación para este difícil momento, que enfrenta al pueblo mapuche con el estado chileno, está siendo señalada con claridad por los pastores de Rancagua, Concepción y Temuco.

Todos podemos hacer algo en distintos, pero no menos relevantes espacios,. Esta es una oportunidad que exige el despliegue ágil de nuestra vocación y misión, en los diferentes campos donde CVX está presente, ya sea de manera comunitaria o personal. Ante esta situación no podemos quedar indiferentes sin lesionar gravemente el tesoro de la fe que hemos recibido en el Evangelio de Jesucristo.

Les hacemos un llamado a formarnos y tomar posición frente a esta situación. Sabemos que somos un cuerpo apostólico enriquecido con distintas perspectivas y sensibilidades, heredadas de nuestro propio origen y formación. Al mismo tiempo, tenemos que hacer llegar el evangelio a nuestros corazones, poniendo medios para cultivar una recta conciencia frente a la situación de los pueblos originarios, que sostenga nuestra voluntad de asociarnos como laicos a la misión de Jesucristo, que quiere sanar las heridas causadas por la injusticia.

“Hemos recibido de Cristo la misión de ser sus testigos entre los hombres por medio de nuestras actitudes, palabras y acciones, haciendo propia su misión de dar la Buena Noticia a los pobres, anunciar a los cautivos su libertad, dar vista a los ciegos, liberar a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor. … La Comunidad nos urge a proclamar la Palabra de Dios a todas las personas, y a trabajar en la reforma de las estructuras de la sociedad tomando parte en los esfuerzos de liberación de quienes son víctimas de toda clase de discriminación” (PP GG 8)


Los convocamos a reunirnos en nuestras comunidades o en asambleas extraordinarias, invocando la presencia del Espíritu Santo en esos encuentros, para discernir juntos el modo en el cual Jesucristo, como miembros de su Iglesia, nos quiere enviar, acompañar y evaluar en esta hora y ante esta situación. Necesitamos “hacer propias las opciones de Jesucristo especialmente orientadas a los sectores de mayor pobreza y donde las fronteras y barreras de nuestro tiempo aún no han sido derribadas” (Gracia Asamblea Nacional 2010). ¿Qué haría Cristo en nuestro lugar? … ¿Se quedaría callado? … ¿Tomaría partido? … ¿qué diría? … ¿Qué haría?


Les sugerimos que no se limiten en este proceso con la visión que nos puedan presentar los medios de comunicación ni con el recuerdo de nuestras clases de historia de Chile. Queremos ser comunidades proféticas, mirando y oyendo lo que Dios observa y escucha (Asamblea de Fátima). Los invitamos a enriquecer nuestros afectos con los elementos de juicio que los propios afectados y sus organizaciones nos están presentando. A contemplar la historia, sin las distorsiones que la han teñido por años, a escuchar el clamor de ese pueblo que Dios ama y finalmente a imaginarnos lo que el Señor debe sentir ante esta situación. Con esos elementos, podremos proféticamente elevar nuestra voz y actuar según lo que nuestra conciencia nos invite. No podemos permitir, una vez más que la voz de los pueblos originarios sea tendenciosamente manipulada hasta la asfixia, lo que ha motivado la huelga de hambre de nuestros hermanos mapuches.

Adjuntamos la declaración de los obispos de Rancagua, Concepción y Temuco, carta a los jesuitas y la homilía del P. Provincial en el día de nuestro patrono san Alberto Hurtado y la guía de la iglesia para el día de oración por los pueblos originarios que pueden facilitar la comprensión del tema.


Atentos a cómo desarrollen en sus comunidades esta reflexión y a compartir los signos que germinan como fruto del discernimiento les saludan con mucho cariño ...

En el Señor


Comunidad de Vida Cristiana

Consejo Nacional

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